martes, 5 de febrero de 2019

El OVNI con hélices de Kansas


El OVNI con hélices de Kansas, EE.UU.

Incontables son los casos registrados de objetos inusuales surcando los cielos, tras la llamada era moderna de los OVNIs, iniciada a partir de 1947. Muchos de estos sucesos, como bien sabemos, tienen patrones similares en cuanto a las observaciones prestadas por los testigos pero sin duda, una gran parte de los mismos sobresalen por su particular extrañeza, despistando al estudioso y privándolo de realizar una conclusión comparativa en cuanto al origen, comportamiento y accionar del fenómeno en sí.
Por aquella época, los reportes de los no identificados empezaban a fluir de forma acelerada, los periódicos daban difusión y las comisiones oficiales de estudio seguían los casos con discreción.

Aquí recordaremos un caso histórico ocurrido en Kansas, Estados Unidos el 25 de Agosto de 1952. Un caso dotado de singularidad en varios aspectos, ya que fué uno de los primeros reportes de un objeto desconocido (tripulado) que llegaron al Proyecto Libro Azul (perteneciente a la USAF) para ser estudiado. Un caso de “Encuentro del Tercer Tipo” según la clasificación Hynek.

Citamos el caso directo del libro “El Informe Hynek”, del mismo autor, Joshep Allen Hynek, astrónomo y ufólogo estadounidense quien perteneció al Proyecto Libro Azul para el estudio de los OVNIs en colaboración con la Fuerza Aérea de Estados Unidos interviniendo como asesor científico entre 1952 y 1969.

Este caso ocurrió la mañana del 25 de Agosto de 1952 en Pittsburg, Kansas. El único testigo hacía lo que venía haciendo cotidianamente a esa hora desde cinco o seis años atrás: conducir desde la finca a las 5.30 de la mañana y conducía una camioneta jeep modelo 1952 por un camino desparejo. Estaba más o menos a medio kilómetro de la Ruta Nacional 60 cuando advirtió un objeto al costado derecho del camino, en un ángulo horizontal de unos 40° y a una distancia de unos 250 metros. El objeto tenía aproximadamente 20 metros de largo y 3 metros de alto. Se observaron varias ventanas y el testigo declaró haber visto claramente adentro a un “hombre” que parecía controlar el “objeto”.

En el informe de Libro Azul se dice: “Inmediatamente comenzó a reducir la velocidad de su automóvil y siguió contemplando al objeto por el costado derecho del parabrisas. Cuando llegó a un punto en que el objeto era visible por el vidrio de la portezuela derecha y unos noventa grados a la derecha del vehículo, detuvo el coche y deslizó el cuerpo hasta la portezuela derecha, la abrió y salió al camino. En todo momento procuró mantener el objeto a la vista. Una vez que hubo salido al costado del camino más cercano al objeto, este inició un rápido ascenso vertical. En ese momento estimó hallarse a unos cien metros del objeto. Cuando este llegó más o menos a la altura a que vuela un aeroplano, aumentó enormemente la velocidad y desapareció de la vista con rapidez, subiendo en línea recta hasta las nubes dispersas. Las nubes no ocultaron en ningún momento al objeto que desaparecía. El testigo describió el objeto como en forma de fuente. Con esto quiso decir que semejaba dos fuentes o cuencos a los que se hubiese juntado dando vuelta una fuente y poniéndola encima de la otra. Estimó que tenía casi veintidós metros de largo y doce de ancho, y unos cinco metros en la parte central, midiendo verticalmente en el centro del objeto. Este se hallaba a unos tres metros del suelo cuando fue visto por primera vez, y permaneció en esta posición hasta que inició su rápido ascenso después de que el testigo pasó al costado del camino.”

El objeto se cernía o se movía levemente de arriba abajo y al costado, o se mecía un poco suspendido a unos tres metros del suelo. El señor Squyres pasó luego a una descripción más detallada del objeto: era de color aluminio opaco; superficie lisa; eran visibles una sola ventana en la parte delantera y la cabeza y hombros de un hombre sentado inmóvil, mirando hacia el borde del objeto; cristal claro, luz en la parte delantera y luz azul continua. En la parte media del objeto había varias ventanas que se extendían desde arriba hasta detrás del objeto; la parte media de la nave tenía una luz azul que cambiaba gradualmente a distintos matices. El observador no vio ventanas, portillas, puertas, tragaluces, aberturas, etcétera, en la parte posterior del objeto ni debajo de este (contemplado al ascender). Otro rasgo identificable fue que a lo largo de los bordes del objeto había una serie de hélices muy juntas, que median de quince a diecisiete centímetros. Estas hélices estaban montadas sobre una ménsula de modo que giraban en plano horizontal en el borde del objeto. Las hélices rotaban a gran velocidad.

En este caso, el investigador enviado por la Fuerza Aérea hizo un buen trabajo en cuanto a obtener referencias personales (p. ej.: “Un destacado comerciante local, vinculado con la estación de radio del testigo, notifica que lo conoce desde hace diez años y que lo tiene en la más alta estima. Lo considera totalmente fidedigno”). Hubo también efectos físicos relacionados con la observación.

Se comunicó que el objeto se detuvo en el aire sobre un campo abierto utilizado para que pastara el ganado. La zona en general está densamente arbolada. En el campo sobre el cual estaba detenido el objeto, la hierba se aplastó formando una huella circular de veinte metros de diámetro en un diseño concéntrico reconocible. Sobre esta huella había hierba suelta, como atraída por la succión cuando el objeto ascendió verticalmente a gran velocidad. La vegetación y la hierba tienen aproximadamente un metro veinte a un metro cincuenta de alto. Varios testigos verificaron la hierba enmarañada. Muestras de tierra y hierba fueron enviadas a Dayton y analizadas por la División de Técnico. En dichas muestras no se hallaron rastros de ninguna radioactividad, quemaduras ni tensión de ninguna clase.

En el informe de Libro Azul se agrega que: Una vez detenido su automóvil, el señor apagó el encendido y al bajar del vehículo oyó un sonido grave y vibrante que surgía del objeto. Al iniciar su ascenso, este emitió un ruido similar al de una gran bandada de codornices que se echasen a volar al mismo tiempo. El observador no vio ningún escape ni distinguió ningún color. Se vio solamente un objeto. Según su descripción, el día era cálido y el cielo estaba salpicado de nubes. No recuerda que hubiese viento a la hora de la observación. Dijo que cuando él salió esa mañana a trabajar, el sol estaba saliendo, y la luz era suficiente para ver todos los objetos que había en la zona. El observador no recuerda que hubiese ningún avión, trenes ni vehículos en las inmediaciones durante la observación. Declaró que, por cuanto sabia, fue él la única persona que divisó al objeto. Quiso entrar en la zona sobre la cual se había detenido el objeto; sin embargo, no lo hizo, ya que el terreno era desparejo (zanja, cerca, malezas altas, y él tiene una pierna artificial que le impide moverse de modo normal). Dijo el testigo que la hierba se movía bajo el objeto mientras este permanecía detenido en el aire. Al señor le fue imposible explicar al objeto divisado como “visión”, “ilusión óptica” u otro fenómeno explicable. Apremiado, declaró pensar que probablemente fuese un nuevo aparato del gobierno.

Hynek agrega al final del testimonio:

Recuerdo haber meditado con ahínco y mucho tiempo respecto de este caso, uno de los primeros que recibió Libro Azul. En esa época mi escepticismo era tan grande, que estaba muy predispuesto a desecharlo atribuyéndolo a una alucinación. Por la gran abundancia de datos que he acumulado desde entonces, compruebo que ya no puedo refugiarme en tal hipótesis. Admito estar todavía perplejo en cuanto a qué nivel de “realidad” debe atribuirse a estos “acontecimientos”, pero ya no abrigo duda alguna de que todos los testigos, el de este caso y el de los siguientes, creían sinceramente haber tenido una experiencia auténtica y tangible.
No resulta ser un caso aislado en la oleada OVNI estadounidense de 1952, ya que como anteriormente se mencionaba, es uno de los primeros casos de un encuentro del tercer tipo que llega a investigar el proyecto Libro Azul.

La Huella

Si bien el encuentro cercano dejó una evidencia física en el suelo, sus análisis no arrojaron anomalías según lo informado posteriormente. Existe un informe oficial de la Fuerza Aérea estadounidense, desclasificado en 1975 sobre el caso William Squyres.

El mismo cita lo siguiente: Objeto reportado como flotando sobre un campo abierto de 2 acres utilizado para el pastoreo de ganado. La zona general es muy boscosa. La hierba bajo la ubicación exacta fué presionada y formó una impresión redonda en el césped de un diámetro 60 pies (18 m) en un patrón concéntrico reconocible. La hierba suelta cubría la parte superior de la impresión como un dibujo por succión cuando el objeto ascendió verticalmente a una velocidad alta. La vegetación y la hierba eran de aproximadamente 3 a 4 pies de altura (1,50m). El área es extremadamente seca en la actualidad. La hierba mostró donde el testigo había entrado por una valla y se detuvo. Los empleados locales de KOMA, fueron al lugar del avistamiento con Squyers y confirmaron su camino hacia la valla y la impresión de 60 pies de diámetro en la hierba alta. Las autoridades visitaron el lugar el 25 de Agosto a las 16hs, con la fuente y los informes de que la vegetación estaba tumbada en círculos concéntricos, pero con la impresión menos clara que informada por él. Las autoridades obtuvieron hierba y muestras de suelo de la zona donde se realizó la impresión y también reunieron muestras de control 180 metros a la redonda.

“Tenía la forma, algo así como de dos platos de sopa que se colocan borde a borde y luego algo aplanados. El objeto tenía color plateado grisáceo. Cuando detuvo su auto y estuvo más cerca del objeto podía ver que la parte inferior del objeto tenía un tenue resplandor azulado que brillaba. Alrededor del borde del objeto había una especie de pasarela. A partir de la misma se levantaban una serie de postes verticales, cada uno terminando en lo que parecía ser una hélice girando. El objeto estaba haciendo un ruido sordo y punzante. En un extremo del objeto que había lo que parecía ser ventanas ligeramente opacas a través de las cuales, objetos indistintos podían ser vistos en movimiento. En el otro extremo había una ventana completamente clara a través de la cual un hombre podía verse aparentemente jugando con los controles o instrumentos. Por lo que Squyres podía ver, el hombre era totalmente humano. Este fue uno de los muy primeros encuentros cercanos del tercer tipo. […] Encontró que en el centro del campo la hierba había sido aplastada en un círculo de unos 18 metros (60 pies) de diámetro. Los tallos del pastizal habían sido doblados pero no rotos, y formaban un remolino en espiral.”

 Si bien la hierba estaba aplastada y no rota, el informe oficial no declara exactamente que la huella formara un remolino en espiral, ya que de ser esa información 100% cierta, ¿estaríamos hablando de una formación similar a los actuales círculos de la cosecha (crop circles), elaborado en 1952? Los primeros círculos empezaron a plasmarse y tomar fuerza a partir de los 60´s y 70´s a la actualidad. Un dato que aunque no sea seguro, es interesante en el contexto histórico.

¿Un OVNI con hélices?

Hasta aquí muchas de las descripciones dadas por el testigo parecen encajar perfecto en la casuística típica del fenómeno en cuestión. La observación se da en un campo al costado de la ruta, un objeto de apariencia metálica se mantiene posado a pocos metros de la superficie con un pequeño “bamboleo” y despide un resplandor azulado intermitente en su parte inferior. La evidencia física queda plasmada en el campo con una huella circular de 20 metros, dejando el pasto aplastado y algo de resaca. La misma fue corroborada y estudiada por la Fuerza Aérea norteamericana sin arrojar resultados anómalos.


Sin duda, en este caso, la parte más llamativa resulta ser la aparición del tripulante y la extraña y aparente propulsión / sustentación de su vehículo. Bien sabemos sobre los testimonios acerca de estos aparatos, desafiantes a la gravedad con virajes en ángulo recto y miles de otras peripecias y características imposibles. ¿Existe alguna posibilidad de que un aparato de esta categoría necesite un sistema de hélices para su funcionamiento? Es muy difícil saberlo en el campo hipotético en el que nos manejamos, aunque resulta algo improbable en cuanto a la tecnología avanzada que utilizarían. Sean cuantas fueren la cantidad de hélices alrededor del objeto, resultaría extraño que utilicen un sistema similar. Tal vez se podría barajar la posibilidad de que las hélices tuviesen otro fin y no el de la propulsión o funcionamiento del aparato.

Si bien no son abundantes los casos de avistamientos de OVNIs con hélices, en Colcerasa, Italia el 25 de Octubre de 1954 dos niños pastores que regresaban a su casa, divisaron tres pequeños seres con cabeza grande y achatada. Ni bien los pastores divisan a los humanoides, estos escapan hacia un objeto esférico y brillante con dos hélices en su frente. Las mismas comienzan a girar y el objeto despega a gran velocidad produciendo un silbido.

Pero volviendo a 1952 los parámetros comparativos a objetos conocidos eran mucho más limitados, sobre todo por lo que ha avanzado la tecnología en los últimos 60 años. ¿Y porqué decimos esto? Porque allí podría existir una clave, estratégica o de camuflaje por parte de esta inteligencia.

Por lo que relata el testigo, su historia tiene lujo de detalles, y la cuota traumática casi siempre tiene su parte en una experiencia de tal calibre. Pensemos que es uno de los primeros casos de encuentros cercanos del tercer tipo (con humanoides) que investigara libro azul, justamente, donde todavía se carecía de mucha información acerca de estos impactantes acontecimientos, sobre todo para los simples civiles.

Por lo tanto, ¿Se podría llegar a pensar que esta supuesta inteligencia tratara de “alivianar” el impacto de la experiencia utilizando elementos reconocibles por el ser humano? Es decir, una especie de mimetización con componentes de características conocidas por nosotros.

El sistema de hélices pudo haber sido utilizado como “pantalla”, en calidad de mostrar “algo conocido” al testigo, al punto de que lo pudiese comparar por ejemplo con un helicóptero o un vehículo secreto terrestre creado por algún gobierno. De hecho, con las tensiones iniciales de la Guerra Fría ya existían dichos proyectos aéreos aunque no sean comparables con lo visto por el testigo. ¿Cabe la posibilidad de un proyecto tecnológico ultrasecreto avanzado en una época tan prematura?

Otro dato interesante es que justamente, el testigo “declaró pensar que probablemente fuese un nuevo aparato del gobierno” aclarando con certeza que en ningún momento creyó que el tripulante del aparato fuese humanoide o diferente a nosotros, sino más bien humano, que no es poca cosa al momento del impacto en la experiencia. Los factores conocidos pueden ser muy aliviadores en una situación similar.


Con estos datos podríamos conjeturar que este caso, si bien ha sido sorprendente y bien catalogado como no explicado, ¿Pudo haber tenido tintes en los cuales se habría tratado de “suavizar” el hecho por parte de una inteligencia superior?. Podría ser una de varias posibilidades, tal vez para despistar y no traumatizar al testigo, en una época donde los encuentros cercanos con humanoides comenzaban a tomar fuerza.

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